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Crecer y educar en espacios exteriores

En los días de formación que tuvieron en Educación Infantil reflexionaron sobre lo importante que es en estos momentos de pandemia extender la pedagogía de la ikastola a los espacios exteriores. Recibieron una pequeña formación para ubicarse en la educación en la naturaleza y se marcaron varios retos para este curso. En los últimos años hemos apostado por desarrollar la Pedagogía de la Confianza dentro de la ikastola: en la familiarización, en el diseño de espacios y tiempos, en el desarrollo de proyectos, en el papel del educador, etc. 

Ahora, el reto es desarrollar la Pedagogía de la Confianza en los espacios exteriores de la ikastola y en diversos espacios de nuestro entorno. El objetivo es beber de la filosofía y experiencia de las bosquescuelas; traer a nuestro alcance diversos aspectos y combinarlos con nuestra realidad.

Mireia Baz, compañera de Educación Infantil, ha trabajado en las bosquescuelas Plista-Plasta de Ozaeta y Orbela de Marieta, y tiene una gran experiencia en el tema. Durante estas dos últimas semanas los y las profesionales de Educación Infantil, centro a centro, han tenido la oportunidad de conocer más de cerca la experiencia de las bosquescuelas de la mano de Mireia recibiendo formación en torno a la Educación en la Naturaleza.

En esta formación se ha tratado la importancia del juego libre y espontáneo como medio de observación y construcción del mundo. En el juego libre propio, los niños y niñas eligen con quién, dónde y a qué quieren dedicarse. Cada acción nace de su propio interés y siempre ellos mismos definen el grado de dificultad que pueden y quieren superar. Esto implica la posibilidad de explorar, experimentar, tomar iniciativa personal, arriesgar y vivir experiencias que, sin darse cuenta, se superan a sí mismas.

Sin embargo, para poder fomentar y enriquecer el juego libre, será imprescindible no mezclarlo con el juego dirigido. Por lo tanto, el papel del adulto es ser compañero de viaje del niño y niña; estar a su lado sin dirigirlo en su aventura de juego.

Otro campo que han trabajado es el de los riesgos que surgen en el juego. Es importante que los adultos hablemos mucho de este tema y diferenciemos los miedos que son nuestros, los adultos y los del niño y niña. De nada sirve ir con los niños y niñas al parque o al monte si nos basamos en nuestros miedos y no les dejamos hacer nada. Si les transmitimos que el entorno está lleno de peligros, no se sentirán seguros y no les ayudaremos a hacer su camino. Tenemos que confiar en ellos e intentar fortalecerlos a través de nuestros mensajes.

Creemos sinceramente que el desarrollo de la Pedagogía de la Confianza en la naturaleza enriquece el desarrollo infantil a nivel físico, cognitivo y emocional; también está demostrado científicamente. Tenemos claro que para un desarrollo saludable de los niños y niñas es fundamental tener una relación directa con la naturaleza. Por eso, nuestro objetivo es ir desarrollando nuestra pedagogía en los espacios exteriores.

Reflexionar y trabajar sobre el tema con las familias también es fundamental para nosotros, ya que somos compañeros de viaje en el proceso de desarrollo y bienestar de los niños y niñas.